INICIA EL ESTUDIO DE CAPACIDAD DE CARGA ECOTURÍSTICA DE LOS ESCENARIOS DEL SECTOR NORTE DEL PARQUE NACIONAL NATURAL SIERRA DE LA MACARENA.

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10 NOV

INICIA EL ESTUDIO DE CAPACIDAD DE CARGA ECOTURISTICA DE LOS ESCENARIOS DEL SECTOR NORTE DEL PARQUE NACIONAL NATURAL SIERRA DE LA MACARENA.


Zoraida Jimenez Mora


La Fundación Gente y Ambiente estuvo presente en la primera salida de campo para el levantamiento de la información para determinar la capacidad de carga ecoturística del sendero Cascada de Santo Domingo, en el Parque Nacional Natural La Macarena, municipio de Mesetas y San Juan de Arama en el Meta realizada entre el entre el 12 y el 17 de octubre.  Esta consultoría realizará los estudios de capacidad de carga ecoturística del sector Norte del área protegida, dentro del proyecto financiado por el Instituto de Turismo del Meta para la Ruta Sierra La Macarena, y como parte del Plan de Ordenamiento ecoturístico del área protegida.

La Cascada Santo Domingo, es un escenario natural, especial para los amantes del senderismo y el contacto con la naturaleza. Una majestuosa caída de agua de más de 130 metros de altura, que al final forma una superficie con pocetas a manera de lavapatas y una serie de escaleras en piedra, que nos recuerdan la antigüedad de esta formación geológica, son parte de los atractivos que sorprenden al visitante. En esta zona es común observar dantas y monos aulladores, así como diversidad de aves, entre las que se destacan los paujiles, un grupo de aves altamente amenazados, que nos indican el buen estado de conservación de este Ecosistema. También es posible encontrar un grupo de plantas muy especiales, las cícadas, plantas únicas sobrevivientes de épocas remotas que compartieron con los dinosaurios (280 millones de años). Se consideran fósiles vivientes y se cree que evolucionaron de los antiguos “helechos con semilla” del Paleozoico tardío, las plantas más primitivas con semillas.

Escenarios ecoturísticos como la Cascada Santo Domingo, planificados y manejados bajo principios de sostenibilidad, hacen parte de la oferta ecoturística que ofrecen las áreas protegidas del país, y representan una oportunidad para generar beneficios socioeconómicos a las comunidades locales y a la economía regional, recuperar ecosistemas afectados por la deforestación, la colonización, los cultivos ilícitos y la ganadería al interior de las áreas protegidas, y aportar a lograr una paz estable y duradera en estos territorios históricamente afectados por el conflicto armado.